Bienvenido

Cuando creo una pieza abro mi corazón. Es una forma noble de mostrar lo que hago y que otros lo puedan disfrutar. Después de mucho tiempo de búsqueda, que empezó con el diseño, con la joyería encontré lo que me hacía feliz. Y parte de esa felicidad queda en cada pieza. Hacer joyas es como mezclar algo de arquitectura, de escultura, de ingeniería en pequeña escala. Y cada desarrollo es un desafío cotidiano. Todavía hoy cuando fundo un metal, cuando sueldo, me siento como un alquimista, un druida de Asterix haciendo pócimas. Creando puedo jugar y alucinar con lo que allí está pasando. Puedo hacer tangible una simple imagen. Y eso es mágico.